Cómo operan hoy las pirámides financieras en Colombia: los nuevos disfraces que usan para no ser detectadas

Por Redaccion · · 6 min de lectura

Cómo operan las pirámides financieras en Colombia hoy: el mismo engaño, ropa nueva

En 2008 Colombia vivió una de las crisis financieras más dolorosas de su historia moderna. El escándalo de DMG y decenas de pirámides similares dejó familias destruidas, pueblos enteros en quiebra y un estado de emergencia social que el gobierno tuvo que decretar para contener el colapso. Quienes lo vivieron juraron que nunca volverían a caer en algo así.

Y sin embargo, las pirámides no desaparecieron. Aprendieron. Cambiaron de nombre, de discurso, de plataforma y de disfraz. Hoy operan en los mismos grupos de WhatsApp donde usted habla con su familia, en los mismos videos de YouTube que recomienda el algoritmo, en los mismos audios motivacionales que llegan a las 6 de la mañana. La diferencia es que ahora se llaman de otra manera.

El disfraz número 1: criptomonedas y trading

La Superintendencia Financiera de Colombia ha advertido sobre la proliferación de actividades propias del mercado de valores promovidas por organizaciones o personas sin autorización, publicadas como paquetes de inversión en trading, mercado Forex, criptomonedas y otras operaciones financieras complejas. KienyKe

El esquema funciona así: una persona, generalmente sin ninguna certificación financiera real, se presenta como experto en criptomonedas o en el mercado Forex. Promete rendimientos del 10%, 20% o hasta 30% mensual. Pide una inversión inicial y entrega pequeñas ganancias al principio para generar confianza. Luego invita a reclutar más personas. La especialista en finanzas Diana Pacheco, docente del ITM, advierte que “siempre hay que dudar de altas rentabilidades. Esas inversiones son riesgosas, pero en ningún caso hemos visto rentabilidades del 30% mensual a largo plazo. De eso tan bueno no dan tanto.” KienyKe

Lo que hace especialmente peligroso este disfraz es que las criptomonedas son reales y legítimas como tecnología. Como señala Pacheco, el problema es que cuando se capta dinero del público, estos negocios deben estar regulados por la Superintendencia Financiera, pero al ser muchas veces internacionales, escapan de la regulación colombiana. KienyKe La legitimidad de Bitcoin como tecnología se convierte así en la pantalla perfecta para la estafa.

El disfraz número 2: clubes de inversión y academias financieras

Este es uno de los más sofisticados y de mayor crecimiento en Colombia. Se presenta como una academia o club de educación financiera donde, pagando una membresía, usted aprenderá a invertir y alcanzará la “libertad financiera”. El dinero de la membresía va a pagar a quienes entraron antes. Para recibir beneficios, debe reclutar a nuevos miembros.

Las frases que usan son siempre las mismas: “piensa en la casa que quieres, en el carro de tus sueños, a dónde quieres viajar, todo eso es posible cuando alcances tu libertad financiera”. Estos esquemas piramidales se reinventan con nuevos ropajes, aprovechando el esnobismo que ocasionan términos como criptomonedas o Forex para atraer víctimas. KienyKe

La clave para identificarlos es simple: si para recibir beneficios usted necesita reclutar a otras personas, no importa cómo se llame el negocio — es una pirámide.

El disfraz número 3: bonos, monedas propias y “ayudas humanitarias”

Este es el disfraz más sofisticado porque combina lenguaje de solidaridad con mecanismos financieros opacos. La organización crea su propia “moneda” o sistema de bonos sin valor real en el mercado. Los participantes compran esos bonos con dinero real y los canjean por “ayudas”, “beneficios” o “retornos”. Entre más bonos acumulen, más reciben. Para acumular más bonos, deben reclutar.

La creatividad de los timadores no tiene límite para cambiarle el camuflaje a las pirámides. Se han detectado organizaciones que convocan a personas por internet, WhatsApp y redes sociales ofreciéndoles clubes de inversión con retornos mínimos del 5% semanal — equivalente al 250% anual — prometiendo rentabilidades “sin mover un músculo”. El País

El lenguaje de “ayuda humanitaria” es particularmente eficaz porque activa en la víctima no solo la ambición sino también la solidaridad. La persona siente que no está en una estafa sino en una comunidad que se ayuda mutuamente, lo que hace mucho más difícil reconocer el engaño y mucho más doloroso salir de él.

El disfraz número 4: fundaciones y organizaciones sin ánimo de lucro

Una variante en ascenso es la creación de fundaciones formalmente constituidas que funcionan como vehículo de captación. La figura jurídica de fundación genera una apariencia de legalidad y propósito social que desarma las defensas naturales de las personas. Sin embargo, la estructura interna sigue siendo piramidal: quienes entran primero reciben los aportes de quienes entran después.

En Colombia, una fundación puede estar legalmente registrada en Cámara de Comercio y aun así estar operando un esquema de captación ilegal si recibe dinero del público con promesa de retorno sin autorización de la Superintendencia Financiera. El nombre legal no otorga autorización financiera.

Cómo operan hoy las pirámides en Colombia: las redes sociales como motor

Los estafadores utilizan técnicas de marketing digital sofisticadas, testimonios falsos y una imagen de éxito fabricada para atraer inversores. Prometen rendimientos extraordinarios a corto plazo, sosteniendo el esquema mediante el ingreso de nuevos participantes hasta su inevitable colapso. Infobae

Hoy una pirámide puede crecer de cero a miles de participantes en semanas gracias a los grupos de WhatsApp, los videos de TikTok y los audios de motivación financiera. Si para captar dinero de forma masiva e ilegal se hace uso de los medios de comunicación social u otros de divulgación colectiva, la pena se aumentará hasta en una cuarta parte Ministerio de Justicia y del Derecho sobre la ya severa condena base de 10 a 20 años establecida en el artículo 316 del Código Penal. Publicar en Instagram o enviar audios motivacionales por WhatsApp para captar dinero agrava la pena.

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La señal que nunca cambia, sin importar el disfraz

Los disfraces cambian pero el mecanismo siempre es el mismo. Hay una pregunta que cualquier colombiano puede hacerse para saber si está frente a una pirámide, independientemente de cómo se llame: ¿De dónde viene el dinero que me van a pagar?

Si la respuesta honesta es “del dinero que pagan los nuevos que entren”, es una pirámide. No importa si se llama club de trading, academia financiera, fondo de bendiciones, comunidad de ayuda mutua, inversión en criptomonedas o fundación de desarrollo social. El nombre es el disfraz. El mecanismo es siempre el mismo. Y el final, también.


En el próximo artículo de esta serie: las 7 señales concretas para identificar una pirámide antes de perder su dinero.

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