Un caso que sacude a Kentucky
La reciente liberación condicional de Ronald Exantus, el hombre que en 2015 asesinó al pequeño Logan Tipton de tan solo seis años, ha generado una ola de indignación en Estados Unidos, especialmente en Kentucky. El padre del menor, Michael Tipton, expresó públicamente su dolor y rabia prometiendo que, si se cruza con el agresor, “lo matará donde esté”.

Este caso reabre el debate sobre el sistema de justicia penal, la salud mental y el derecho de las víctimas a obtener una verdadera reparación.
El asesinato de Logan Tipton
La tragedia ocurrió en diciembre de 2015, cuando Exantus irrumpió en la casa de la familia Tipton en Versailles, Kentucky, armado con un cuchillo. Sin conocerlos y bajo un aparente episodio psicótico, atacó brutalmente a Logan mientras dormía, causándole la muerte. También hirió a dos de sus hermanas y a su padre, quien luchó por contenerlo hasta que llegó la policía.
El crimen conmocionó a la comunidad y dejó una herida que aún hoy no cicatriza.
Una sentencia polémica
En 2018, un jurado declaró a Ronald Exantus no culpable por razón de insanidad en el asesinato, aunque sí fue hallado culpable —con problemas mentales— de agredir a los demás miembros de la familia. Fue sentenciado a 20 años de prisión.
Sin embargo, el pasado 1 de octubre de 2025, la Junta de Libertad Condicional de Kentucky confirmó su liberación tras cumplir apenas siete años, argumentando “buen comportamiento”.
Reacción de la familia y de la sociedad
La decisión ha desatado críticas en todo el país. Michael Tipton, devastado, señaló: “¿Buen comportamiento? Mató a mi hijo mientras dormía”. Su esposa, Heather Tipton, también se pronunció en redes sociales con el hashtag #JusticeForLogan, que rápidamente se hizo viral.
Miles de usuarios expresaron apoyo a la familia y exigieron reformas a las leyes de libertad condicional para casos de extrema violencia.
Reflexiones finales
El caso de Logan Tipton en Kentucky no solo refleja la tragedia de una familia, sino también la controversia de un sistema judicial que muchos consideran indulgente. Mientras Ronald Exantus recupera la libertad, los Tipton enfrentan un dolor irreparable.
El clamor social apunta a que este caso se convierta en un punto de inflexión para revisar la manera en que se otorgan beneficios penitenciarios en crímenes de esta magnitud.
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